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lunes, abril 28, 2008

Como dice él: "Camarada voluntario"

Gracias a Gonzalo Aragonés, corresponsal de La Vanguardia, por darme (no a mi en particular, no; a todos sus lectores) esta explicación en sus puntuales columnas del "Diario de Moscú". Desde que mis andanzas por Moscú se han hecho "habituales" no he dejado de leerlo. Saber no ocupa lugar y si el camino es tan fácil como lo hace G.Aragonés, mejor que mejor.

"El mes de abril en Rusia se asocia con la limpieza de las ventanas, las calles y los parques para librarse de todo lo que trajo el invierno escondido bajo la nieve. Es una tradición impuesta por el mismísimo Lenin que pierde popularidad cuando al romanticismo soviético le acompaña un carácter obligatorio. Los rusos han heredado de los tiempos soviéticos una noble tradición, la de trabajar un día al año de forma voluntaria al servicio de su barrio, de su ciudad o de su empresa.

No es extraño ver en los sábados de abril a cuadrillas de muchachos o de jubilados cargando cubos, removiendo la tierra con una pala o arrastrando carretillas en una celebración cívica conocida como 'subbotnik' (de la palabra rusa 'subbota', sábado). La principal actividad de los voluntarios consiste en la limpieza de las calles y de los parques y jardines de la ciudad.

Terminado el invierno, con el deshielo aparece una gran cantidad de desperdicio que es necesario retirar. Los funcionarios de la Administración Municipal de la Vivienda, encargada del mantenimiento de los barrios, no dan abasto y solicitan el apoyo ciudadano. En la capital rusa han echado una mano más de un millón de personas en cada uno de los tres subbotnik que se han celebrado este año: el 12, el 19 y el 26 de abril. El impulsor de estas jornadas de trabajo voluntario fue nada menos que Lenin, el primer líder de la Unión Soviética. El primer subbotnik de Toda Rusia se celebró el 1 de mayo de 1920. "Debemos dejar de considerar el trabajo una mera obligación que se paga según ciertos baremos, y esforzarnos en inculcar en las mentes del pueblo la regla de 'Todos para uno y uno para todos'", escribía un día después Vladimir Ilich.

Desde entonces el subbotnik del trabajo voluntario se celebra en Rusia en torno al 22 de abril, día de su cumpleaños. Parte de este romanticismo soviético se ha ido perdiendo con el tiempo. El motivo se puede encontrar en una especie de chiste o juego de palabras que todo el mundo cita cuando se habla del subbotnik: "Sí, sí, voluntarios... a la fuerza". Y es que muchas empresas privadas aprovechan la tradición para obligar a sus empleados a limpiar las instalaciones, los despachos, los talleres y sobre todo las ventanas. En San Petersburgo la administración cree que hay un déficit de participación de los funcionarios y ha hablado del "derecho moral a tomar medidas". En Vladivostok, la principal ciudad del Lejano Oriente ruso, se ha llegado a amenazar este año a los vecinos de un barrio con una multa de 150 rublos (4,5 euros) si no colaboraban.

"La gente va de forma voluntaria", cree el líder del Partido Comunista, Gennadi Ziuganov, que ha celebrado el subbotnik fuera de la gran ciudad y alaba los beneficios de la tradición. "Nada más sale el sol, todos a la limpieza. Los pájaros cantan, salen las primeras hojas y... ¡tú estás al aire libre!". Las ciudades han colgado estos días carteles llamando al tovarisch voluntario, y los dirigentes políticos locales participan plantando árboles, como ha hecho el popular alcalde moscovita, Yuri Lushkov."

La explicación que he conseguido con esta lectura, era de suponer viendo cómo se lleva a cabo la limpieza -digno de ver el cambio en la ciudad, es espectacular-, pero nadie lo podía explicar mejor que él. Muchas gracias, Sr.Aragonés.

Mis dudas recalaban en ese líquido antideslizante que reparten en las carreteras para evitar accidentes de coches, que deja los coches y aceras y jardincillos y arboles de una pasta-polvo gris sólido y chorreante. En mi último viaje vi la solución: un camión preparado (quizás meses antes, quitanieves), limpia el asfalto y hace desaparecer la suciedad. A saber la mezcla química del líquido limpiador... pero puedo asegurar que es efectiva, y que los coches en Moscú ya no sólo tienen limpio el lugar de la matrícula y el parabrisas delantero. Los coches en Moscú estan tan alegres como los jardines y parques y calles... todos parecen alegres de la llegada de la primavera. Que maravilla, Moscú en primavera!!! Parece que todo puñado de tierra sea apto para que en el salgan hierbas (buenas o malas, de todo hay en la viña del Señor...). Pero, todo florece! es la explosión de la vida después de la hivernación...

domingo, marzo 30, 2008

Arena en las manos...

Decididamente, lo mio no es aprovechar el tiempo. En cuanto lo tengo, lo pierdo, cual arena en las manos. Pero lo peor es que encima me gusta dormir, y como siempre he dormido poco pienso, aprovecha para dormir ahora. Y Plaf! lo hago, y es que yo me hago mucho caso. Soy un ordena y realiza de lo más obediente que jamás ha existido. Si hay alguien que me ordena por mi, seguramente no le haré tanto caso, y es que no hay nada como tenerse confianza... después de tantos años conmigo misma...

Es curioso cómo nos mentalizamos. No echo de menos nada, no me da la sensación de estar dejada de la mano de Dios, no me resulta una perdida de tiempo estos dias absurdos de espera. Sé que tengo que pasar por aquí y lo hago. Creo que es bueno mentalizarse, prepararse y pensar que si no tienes más remedio pasarás por el aro (harás los pasos previos) inevitablemente para llegar a tu meta. Qué remedio!! Como cargarte unos zapatos antes de comprar otros, como comprarte un cd si lo quieres escuchar y tener, como embarazarte para tener un niño. Lo que es básico es planteartelo y seguir tus pautas, aquellas que has creido las mejores.

Como los niños de aquí delante que para emborracharse van haciendo tungadas de botellas de cerveza y combinados de alcohol, con alguna patata frita y algun mc donalds que queda por la mitad, mordisqueado nada más. Los de seguridad ya rondan la zona y el griterío de los trece chavales empieza a ser imponente. Ellos saben que para llegar al punto de alegría les faltan seis boetellines... pues a por ellos!!! Lo que no han previsto estoy segura son las consecuencias que puedo ver serán.... no, me las callo que luego me tildarán de bestia. que cada uno pienese en sus resacas, las broncas de los padres y de la perdida de .... ¡las llaves! o del coche, o del chaquetón... Brindan y se rien, ya les llegará el momento triste, porque siempre llega, no? Como cuando me vaya... será triste porque tendré que levantarme a las cuatro de la madrugada, pero será reconfortante el llegar a Barcelona y ver a los mios, que seguro estarán más guapos que cuando los dejé... la distancia mitifica.

Hoy pensaba en los estudios que se tienen que hacer para localizar un problema y saber con plena certeza de dónde viene. Porque las soluciones nunca pueden ser las mismas. Dejadme explicarlo con un ejemplo intrascendente y un poco absurdo: la suciedad de los coches en invierno. Toma yá! En Barcelona ciudad y en Moscú ciudad los coches estan muy sucios, en un 70% más o menos. En Barcelona porque no llueve y como hay escasez de agua, no los lavamos tan a la ligera. En Moscú porque echan en las calles y carreteras un líquido que evita el hielo y los patinazos de los vehículos. Si en Bcn dieran un lavado gratis al mes, pasaría que en general, los coches estarían limpios. Pero si en Moscú dieran un lavado gratis al mes, los coches estarían al dia siguiente otra vez igual porque el líquido en la calzada seguiría estando.
La solución al caso planteado (sé que llamarle "caso" es presumtuoso) sería..... sería.... bueno, a ver...en Moscú....pintar los coches del mismo color que quedan los líquidos una vez se secan,y tener dos coches, uno de color kk y otro de vivos colores para la temporada primavera-verano-medio otoño; y en Barcelona.... mmmm.... a ver.... sí, subvención de un lavado al mes. Por la cuenta que me trae y para poner "Barcelona, guapa!" no tenemos otro remedio. Gran idea!
Que las soluciones son imbeciles? Ya, ya... es que el problema tampoco no era tal, no?

Hastaluegococodrilo.... Reconozco que "Días como éste deberían de desaparecer".

En

sábado, marzo 29, 2008

En todas partes, más de lo mismo

Por lejos que uno esté, la vida parece que esencialmente es lo mismo. Vaya, me da esa sensación. Por historicos o completos que sean los antecedentes de una ciudad, o país (hablaré con aires de grandeza) las preocupaciones, las alegrías, las diversiones, los objetivos no dejan de ser los de siempre: Sobrevivir con ciertas comodidades. Comodidades, léase: tener dinero para gastar (osease, trabajar), divertirse (pongamos tener distracciones, viciosas o sanas... digamos deporte, cine, música, beber, colocarse, fumar...), compartir aficiones (sería tener amigos, novi@s , familia en quien apoyarse): es decir ser mínimamente independientes.

Todo ello no es condición necesaria para ser felices, pero hace las cosas más fáciles, como la lotería, que no hace la felicidad, pero ayuda. Y nada más, las grandes ideas se las quedan los señores que mandan, como en Bcn. Y ni siquiera hace falta que sean grandes ideas, con sólo tenerlas ya es suficiente, porque las que tenga una persona de la calle no van a ser escuchadas más que por sus pequeño círculo... y no llegará a buen (ni mal) puerto . La influencia es mínima.

Así pues, más de lo mismo. Barcelona no es tan distinta, El interés de cada uno nos hace mover y nos va dibujando nuestras preferencias. Con nuestros trampolines particulares que con una política económica favorable al ciudadano trabajador, no nos los evitaría. Ni ganas.

Hoy ha sido mi segundo peldaño para mi misión en Moscú. Por cierto misión secreta, como las que organizaba el KGB. Ha sido el mejor día de los que puedo recordar, así que me quedaré con el recuerdo fresco para futuros malos momentos. El lunes hacia las 12 de la mañana subiré el ultimo peldaño y estaré preparada (jajajajaja.....) para el descenso que se celebrará en Barcelona, a pie de avión, dos semnas más tarde, supongo.

Y como todo Dios, sigo en expectativa, porque malo sería que no tuviéramos geniales ideas (o al menos, eso creemos) para poder ir desarrollándolas,.Y sinó visitad el blog dónde un tipo no para de inventar historias para ganarse la colaboración de un montón de aprendices de escritores (pero muy preparados y dispuestos) y organizar historias literarias realmente buenas. El blog es Històries veinals i es muy bueno. He estado a punto de entrar pero mi rapidez no es inmediata y aquí se necesita estar atento al minuto. De momento los voy siguiendo, y les animo siempre que puedo.

Veo como se beben cervezas con cañita; conozco algún que otro ave rapaz que estaría encantada de estar aquí viendo mocitas from Russia.... Con ese instinto tan propio.... Que día tan espectacular!!!! Ni una sóla lágrima... sólo alguna de emción...¿que le vamos a hacer, una no es de piedra!... A más ver, dasvidánia !!!

viernes, marzo 28, 2008

Reflexiones rusas, conmigo misma.

La primavera también cae en Rúsia, también cambia el paisaje, también cambia costumbres. Ahora las rusas veintisiete-treintañeras, altas, rubias, estudiante-trabajadoras, han cambiado de estilo. Ahora abundan faldas que tapan sólo el DNI, pantalones cortos (nyéééé…), todo sobre medias color carne pero gruesas, botas altas de tacón alto, fino, de una piel más que dudosa, abrigo hasta las rodillas por lo general oscuro, bufanda descolorida por el uso pero bonita en la mayoría. Las mismas caras de asco que en invierno, supongo que también en este país trabajan, y pasos rápidos, trazando líneas rectas que hasta mortifican el paso de los coches. Los hombres han cambiado el superchaquetón por algo más ligero, y se han sacado el grueso jersey. Los colores de las camisas son gris claro en lugar de oscuro y alguno se atreve ya, con el naranja y el azul cielo. No hay sombreros de nido de pájaro, como les llama A., ni ves botorras contra la nieve. Han aparecido lo que a nosotros serían las terracitas en las aceras. Las calles de Moscú están llenas de tenderetes donde se vende lo que se vendería en Barcelona, en un bar. Aquí se compra en botella y en bolsitas preparadas, blinis o pastas, pero se toman mientras estas con los compañeros, los amigos o la familia.

Alrededor de un puesto de bebidas y comida rápida se forman grupos que dejan las botellas acabadas de cerveza en el suelo, o en alguna mesa alta ya preparada para tal avío. Casi nadie está sentado, como mucho apoyado en la pared, y la animación sube de tono, según los botellines que vas amasando. Hay también tenderetes a lo largo de alguna calle a modo de mercado, dónde se vende pescado, carne, congelados, queso, verduras frescas y preparadas, olivas, embutidos, también paños de cocina, trajes del ejército, camisetas, ropas interiores y zapatillas. Previa autorización del ayuntamiento local en cuestión (está a la vista), cada día están allí hasta las siete y media de la tarde, que en esta época es cuando empieza a hacerse oscuro.

La gente aparece en las calles dependiendo del Metro, que parece la entrada al hormiguero, el epicentro de las riadas de personas que entran y salen. Y por más que intente buscar color, no lo encuentro, el color de los rusos es cerúleo, de acuerdo que yo aquí parezco la Heidi, pero es que a ellos ni aún pisándoles les sacas un rosadito en las mejillas !!!

He leído obras de los escritores rusos míticos, que mi amigo M. me ha ido indicando y recomendando, además de libros que me han caído en las manos y me han hecho gracia. Pero veo que todo aquel bagaje que me quedó leyendo, toda aquella historia cultural rusa que aprendí, ha ido a parar a mejor vida, y se traduce tan sólo en la existencia de la “casa museo de Puskin”, la Universidad Dostoievsky, becas Chejov y programas Tolstoi… Ya sé que eso no es malo, que todo lo que se haga en pro de la cultura tiene valor, pero es que cuando me encuentro a la gente sólo preocupada por la marca de coche (aquí el status social depende descaradamente del coche que tengas ), de las botas de temporada, del precio de la cerveza, la música que todo Dios escucha en sus ipods, de las ofertas de la última hornada de pan, de coger el vagón de metro aunque esté abarrotadisimo… me caen los mitos de la Rusia que yo he me había construido, a través de la lectura.

Cerca del rio (aun medio helado) no veo a nadie paseando con cara de atormentado, no veo nobleza de rancio abolengo con sirvientes, no se respira danza clásica por doquier. Sólo hay carteles anunciando Scorpions, señoras que cuidan de lavabos públicos (poly klyn de plástico, no confundirse), y chóferes que esperan (y desesperan) dentro de los coches, ya sea con o sin pinganillo colgado de la oreja.

Pero que le vamos a hacer! La vida es así!, pero no por eso voy a cambiar de idea: me gusta esta tierra. Además tiene cosas que me recuerdan a Barcelona: Hay cambio climático (no hace el frío que cabe suponer), los coches están muy sucios (en Barcelona es por la falta de agua, ya sé que aquí el motivo es otro), los precios de la vivienda son altísimos, hay mucho coche circulando, ya empiezan a arreglar los parterres cara el buen tiempo (ya sé, en Bcn sólo plantan palmeras tipo desierto) y por último, los ciudadanos tienen muchas ganas de que haga buen tiempo; a la más mínima están en sus particulares “terracitas”, como nosotros que nos helamos pero nos quedamos fuera….

Pero algo que no cambia y es muy particular, es que aquí el ejército sigue paseando, patrullando, haciendo ejercicio en plena calle a pleno día, con instructores y/o con instrucciones a seguir. Encuentras oficiales con las míticas gorras de plato con la visera levantada a modo Casa de la Pradera, a soldados de verdad yendo para casa, o vigilancia policial en algún lugar, todos vestido claro está, de verde caqui camuflaje.

Paro, que me embalo y tengo mi sexto NipTuck esperando. M. gracias por tus ganas de quitarme las telarañas de la boca por teléfono, es de agradecer y V. saludos, estáis aquí…. ¡¡¡ Como Bruce !!!

jueves, marzo 27, 2008

En silencio...

Desde las ocho de la mañana no he cruzado más de 6 palabras seguidas. El mundo mudo, sin poder decir palabra es calmado y te deja usar con mayor efectividad el resto de los sentidos. Se agudiza el oído ( a ver si pillas algo que entiendas), la vista (pareces un voyeur en paro), el tacto (te distraes con el menor pedacito de papel que cae en tus manos), el olfato (sobretodo cuando la gente se dedica a comprar perfumes en el duty free).

Inglés entrecortado para pedir un cofee a la azafata, y castellano para los españoles; y sobretodo expresividad a tope en la cara, por si alguien tiene dudas, que sepa que sí quiero water. Y lo demás me lo imagino, hablo conmigo misma y acostumbro a darme la razón, será que ya me conozco mis argumentos.

Coger el ordenador, escribir y subir el post es un alivio, como también lo será ponerme los capítulos de la nueva temporada de Nip-Tuck que V., muy amablemente y de stranquis, me consiguió. Sólo decir que la primavera se nota en estas tierras rusas, áridas, pues la puesta de sol es más magnífica de lo que recordaba, ni que sea desde el coche parados en las larguisimas colas que hay que pasar para llegar a Moscú ciudad.

Aquí cualquier alcalde de ciudad española y su inevitable amigo constructor de puente y caminos, se pondrían las botas; no hay demasiadas rotondas!! Cierto es que deberían de hacerlas inmensas, pues las carreteras son de cuatro y cinco carriles, pero que bicoca, no? Es impresionante ver el tipo de coches que circulan, no tienen término medio. Hay espectaculares 4x4 y cochazos de alta gama y también cochecillos del montón, sucios aún del liquido descongelante que en pleno invierno tiran en las carreteras. Los conductores siempre hablan por teléfono cuando están en marcha (aquí el alcalde Hereu i los Mossos babearían pensando en cómo las arcas del país subirían como la espuma) y los camiones del ejército son tristes, muy tristes, como las caras de los que van dentro.

Estoy en el hotel mazacote, en una habitación presidida por una foto del Pope de turno, encargado de encaminar la fe del país. La Biblia en ruso son dos listines telefónicos en uno y da tanto respeto que no he tenido más remedio que dejarla, con todo el cariño del mundo, dentro de un cajón para que no se resfríe. Tele con canal satélite y minibar vacío, teléfono Panasonic y dos sillones de eskai… ¿Qué más puedo pedir? Es una minisuite de-a-uno con camastro ancho, a precio inflado como todo en esta vastorra y querida Moscú.

Y después de escribir, hablar a los míos, lo dejo por hoy. Mañana más, pues el tiempo aquí parece que va más lento, será porque ¡se me han comido dos horas en el viaje! o será porque tengo menos obligaciones aquí que allí…. Lo pensaré y lo reflexionaré. Desde ahora estoy en ello, como siempre desde las 8 de la mañana, en silencio.

NOTA: No me he desesperado con tanta calma, no ha sido horrible. La raza humana tiene capacidad de adaptación si nos lo proponemos, si no queremos ser impertinentes, y somos pacientes y respetuosos. Escuchar el sonido del silencio cuando a tu alrededor no paran de hacer ruido, es una prueba de “querer es poder”. Y yo quiero (incluso pasando despercibida...).

viernes, diciembre 21, 2007

Moscú, una de MIS ciudades

Llevo una semana en Moscú. Si, la capital de Rusia. Y el mundo que me he dejado en Barcelona sigue girando como siempre. Amanece dos horas más tarde que aquí, los cafés siguen tan buenos como siempre y en las oficinas la gente sigue trabajando como un día más. Es decir, nadie nota mi momentánea desaparición. Sólo los míos, mediante estas técnicas avanzadas me envían mensajitos y meils que me reconfortan, pues me dedican pequeños momentos de su tiempo. Y siempre es bueno para uno, que alguien se acuerde de ti, ni que sea cuando oyen a Bruce Springsteen, o cuando alguien suelta por casualidad, el esquí náutico. Mis dos mayores pasiones, con las que me deleito explicando y “hablando de”.

Rusia, o mejor dicho Moscú, tiene un sabor especial. Tiene un no-se-qué irrepetible, que le hace única ante tanta gran ciudad, que con el tiempo he ido conociendo. Sus gentes son serias, grises, tranquilas, inmutables, sus calles son siempre concurridas de almas que van hacia un rumbo determinado. Sus casas son cubículos en edificios altísimos, destartalados, de colores sin brillo, sucios por el permanente reflejo de las nubes que siempre acorralan el cielo de Moscú. Las calles de la ciudad no son uniforme; las calzadas con vías para tranvías, están siempre llenas de barrizal; los coches que en verano (sólo verano) están limpios, ahora van cubiertos hasta el techo de agua-barro sucísima, con sólo los espacios de los limpiaparabrisas que permiten ver a los ocupantes del coche.

El impresionante metro de Moscú, lleno a rebosar por lo práctico, largo y barato que es, sigue siendo igual de veloz entre estación y estación. Con refrigeración en invierno, a veces asusta por la velocidad que coge. El metro no para de transportar y transportar. Corrientes humanas van cada día, a cada momento por los miles de túneles subterráneos, y por las empinadísimas escaleras mecánicas que los conectan.

Dieciocho millones de habitantes en Moscú, hacen que la ciudad –enorme- parezca siempre un hervidero. En esta época, las calles principales están decoradas con banderolas con los colores de la bandera rusa, y con muchas lucecitas de colores, árboles de navidad inmensos y parafernalia que no te evita de suspirar por la cantidad de gente, que sólo sobrevive en este Moscú que nos quieren vender como opulente y rico. No todo son maravillas, tienen la llave del Gas Natural de media Europa, pero todavía no han encontrado su propia piedra filosofal.

En la habitación de hotel y esperando a mañana para volver a Barcelona, mirando por la ventana me encuentro un verdadero Monasterio Ortodoxo, en funcionamiento, restaurado, iluminado y habitado. Un poco más lejos, diviso una Central Eléctrica con ocho chimeneas, que nunca para de soltar un humo muy gris, muy espeso. A mi derecha, sobresale el ala derecha del hotel, un mazacote de cemento de principio-mitad del siglo pasado, que tiene seis plantas y que ahora está iluminado por minilucecitas de colores que cíclicamente cambian de colores y suben y bajan en intensidad. A mi izquierda, la Iglesia Ortodoxa acabada de pintar con un blanco nuclear, con sus cúpulas acebolladas verdes, con todos los acabados dorados y relucientes. A su lado, un renovado edificio Ministerial del que no podría precisar su uso. Y por cualquier lado que miro, siempre aparecen banderas o motivos, con tres colores básicos, el blanco, el azul y el rojo. Por si tienes alguna duda de dónde estás, o por si no te acuerdas que estás en el país que antes era de la hoz y el martillo.

Y como última novedad en este viaje, contaré lo que me han explicado del derribado Hotel Rossija, en la misma entrada de la Plaza Roja de Moscú, un poco más al sur de la Catedral de San Basilio. Después de detonarlo y destruirlo, se han encontrado multitud de túneles secretos que conectaban este hotel con el Kremlin, así como también un tren subterráneo de cientos de km que sólo es (o era, no lo sé a ciencia cierta) para los privilegiados altos cargos del momento. No sé si en desuso, pero todavía existe.

Y desde aquí un saludo especial, desde un país especial, para mis especiales lectores.

martes, junio 12, 2007

Musica Rusa.

Después de escribir sobre la Literatura Rusa, me quedé con el "gusanillo" de hacer lo mismo sobre la música clásica de dicho país, o sobre algunos compositores en particular.
A cada cual le puede gustar más un Bach, un Mozart, un Beethoven, etc. Lo que es innegable es que la Música Rusa tiene algo que la hace diferente, no digo ni mejor ni peor, pero cuando uno escucha según que obra, al momento se "nota" ese sabor Eslavo. Igual que hay verdaderos monstruos en la literatura Rusa, lo mismo puede decirse de su música.

Nombres de la talla de Tchaikovsky, Mussorgsky, Rimsky-Korsakov, Shostakovich, Stravinsky, Borodin, Glinka, Rachmaninov, o Prokofiev. Otros menos conocidos serían Cui, Balakirev o Glazunov.

En su música se aprecia el Carácter Eslavo, la fuerza de su tierra, la tristeza y desolación de sus paisajes, la melancolía, el sufrimiento de la "madre Rusia", la esperanza de sus gentes…
Es notable que un pueblo tan maltratado a lo largo de su historia, haya dado tanto culturalmente.
Sinceramente, yo me emociono al escuchar su música…
¿Quién no se emocionaría ante el comienzo del concierto de piano nº 1 de Tchaikovsky?, ¿Quién no ha escuchado alguna vez en su vida dichas notas? Es algo grande, majestuoso, hermoso…
Y así con muchas otras obras.
Sí… me temo que tendré que hacer otra lista.
- BALAKIREV: Sinfonía nº 1 y Rusia.
- BORODIN: En las estepas de Asia Central, Polotvsian Dances.
- MUSSORGSKY: Una noche en el monte pelado y Cuadros de una exposición.
- PROKOFIEV: Sinfonía nº 1 (clásica) y Romeo y Julieta.
- RACHMANINOV: Concierto de piano nº 2 y Sinfonía nº 2.
- RIMSKY-KORSAKOV: Scherezade, Capricho Español y Sinfonía nº 2 (Antar).
- SHOSTAKOVICH: Sinfonía nº 5.
- STRAVINSKY: El Pájaro de Fuego y Petrushka.
- TCHAIKOVSKY: Concierto de piano nº 1, sinfonía nº 6 (Patética), El Lago de los Cisnes,
Cascanueces, etc.…

Bueno…la lista es cortita. Simplemente, he querido dar una pequeña pincelada. Muchas composiciones ya las conoceréis, y las que no, os sugiero que las escuchéis (no os defraudaran).

Esta música (o la de otros autores) es la que me acompaña cuando ya estoy en la cama y me va invadiendo el sueño mientras me deleito con esas notas maravillosas, sueño despierto, me ilusiono y me entra dicha, paz y serenidad y pienso en ese alguien, que ha compuesto algo tan bello, en esas personas que gracias a su música, sus novelas o sus películas hacen que mi vida sea más agradable. A todos ellos gracias.
Miguel.

Te estoy muy agradecida por las pinceladas de tus gustos y opiniones. Siempre he dicho que no imorta de qué se hable (dentro de unos límites, claro está!) sinó cómo se hable, se explique, se compartan sensaciones. Tienes la puerta abierta para expresar lo que te apetezca, y si es con ese estilo tan sincero y tan apetecible, puedes poner la mano en el fuego, que hasta haremos caso de tus sugerencias. A por ellas! Sigue-sigue. Un besote! gracias!