No sé dónde está ubicada mi Oficina de Pequeños Malos Momentos. Cerca está la calle Desesperación, como ya dije una vez, pero en el triángulo de calles que se forma delante de la Oficina, aparecen las placas deslucidas de las calles que allí desembocan: Inspiración, Suspiro y Laguna. Ninguna de las tres calles son la alegria de la huerta, pero para eso está la linda Oficina. Los Pequeños Malos Momentos siempre se quedan en el vestíbulo de la entrada, y suelen escapar, por impacientes, por la puerta del gato (y eso sin tener gato alguno).
Así son las cosas. Nunca los Malos Momentos tiene paciencia, atacan cruelmente y sin mirar a quien acechan, derrumban y aniquilan. Pero si tienes las armas necesarias para evitar Malos Tragos, seguro que derrotas, por desesperados, a los HdP Malos Momentos. La prevención es la mejor arma, pero si te falla, solo tienes que actuar tipo serpiente, curvar a lado y lado, y sin prisa pero sin pausa seguir adelante, ir cambiando piel y no mirar atrás. Nadie moverá un ápice por ti, y nadie te agradecerá nada. Que lo sepas.
Y mientras los Malos Momentos se rearman, podemos enviarte a ese lugar que te rearmará también a ti. Las pilas serán puestas en su lugar y la fuerza volverá a acompañarte. Tenlo por seguro. Pero siempre mirar adelante y con la cara bien alta, porque nada 8repito, nada) es lo suficientemente importante como para tener que bajar la mirada. Como dijo aquél, quien este libre de culpa que levante la mano...
La Oficina de Pequeños Malos Momentos es un oasis en un tarde de verano calurosa, pegajosa y bochornosa, es un brasero en una helada mañana de invierno, es un buen escondite cuando estás en pleno juegos de polis y ladras... es el paraiso, la isla deseada. Qué como es la isla deseada? pues no lo sé decir a ciencia cierta, hay quien necesita una radio, hay quien no puede pasar sin un libro, hay quien quiere estar con alguien, hay quien prefiere montaña, o mar o desierto.... la decisión es variopinta, como personal sobre la faz de la tierra. Pero la encantadora Oficina es variante según quien la necesite, cambía, varía, se transforma y no pierde personalidad.
Se puede llegar a ella desesperado, pero nunca se va uno sin una sonrisa de tranquilidad, sin la sensación ( y la realidad ) de haber hecho todo lo humanamente posible para superar la dificultad. En la Oficina, se hace todo lo posible para recuperar o aumentar la tranquilidad en la rutina, que se había perdido. Los que la atienden tienen aprendida la lección y tienen palabras, explicaciones y sugerencias para todo, así que no dudes en abrir la puerta de entrada... Te estamos esperando! Cualquier asunto, ded cualquier índole puede ser tratado, y lo mejor, decimos las cosas por su nombre, sin tapujos, ni tabues, ni verguenzas, porque admitir es un pas adelante en toda la recuperación de moral. Los Pequeños Malos Momentos deben de desaparecer al ser vencidos, no por olvido ni por descuido. Han de ser doblegados sin piedad, por desalmados y miserables.
Quizás de vez en cuando sufrir es necesario, para reconocer que somos humanos, pero perder la salud por un imposible, es de cabezashuecas así que ante todo, decisión! Y no imaginemos mundos de Yupi donde no los hay... es pérdida de tiempo. La Oficina no tiene horario, pero cierra por desembarco de residuos cíclicamente. No pueden quedarse los malos Momentos allí escondidos, porque quizás pudieran atacar como los virus, de sorpresa, mutando e indiscriminadamente, sobretodo en personas más débiles... como las que necesitan nuestra ligera ayuda.
Mi imaginación vuela, pero es que diseña lo que quisiera, a veces, encontrar... ojalá!
No vale la pena renunciar a aquello que te hace feliz. Escribir es una debilidad que es más fuerte que yo. Retomo el lápiz...
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lunes, julio 07, 2008
viernes, junio 13, 2008
Isla de naúfragos
Como es la isla ideal para escapulirse de malas situaciones? En mi ilusoria Oficina de Pequeños Malos Momentos habría un rincon pensado para poder planear de forma rápida y sin muchas compliaciones, pequeñas escapadas a lugares deseados para desconectar de la triste (por algo sería la Oficina de Pequeños Malos Momentos) realidad que nos trata de absorber.
Serían lugares paradisíacos, o destinos de aventura, ciudades altamente cosmopolitas o olvidados parajes en plena naturaleza, serían desiertos o viajes con submarino... a cada uno lo que mejor le sentase para restablecerse, cargarse las pilas, renovar las ideas, soñar despierto y creer en uno mismo otra vez. Porque ésto último es lo que mas nos falla y mas nos hunde. Al aparecer en situaciones nuevas, parecemos pulpos en un garaje, damos palos de ciego, no vemos con claridad y dudamos de todo lo que debemos hacer, y eso nos desanima. Sentirse así agota y acaba con las reservas naturales que de orígen llevamos en nuestro organismo, y que se encargan de mantener los ánimos en pie (dopamina se llama?).
Mi Oficina de Pequeños Malos Momentos sería accesible sólo con contraseña y bajo valoración previa, pues hay descalabres que no siempre se merecen esa evasión y recarga. Aunque nosotros lo veamos negro, un observador imparcial desde una silla de árbitro de tenis puede reconocer el gris claro de nuestro problema; o un gris marengo visto por nosotros puede ser el negro más carbón de la historia de la humanidad. Con la tutela del observador, podremos empezar a respirar con calma y ritmicamente otra vez, sin temer que la ansiedad o la depresión nos agarren en sus redes.
Mi Oficina de Pequeños Malos Momentos está por crearse, pero ya tiene serios socios y seguros clientes, que aunque ellos todavía no lo sepan. Las candidaturas estan ganadas por méritos propios, no por favores a pagar ni deudas que saldar. Mi idea es poder organizar viajes y aconsejar lugares, pero nunca se sabe si acabaré probando yo los resultados. En cuanto tenga más noticias de la Oficina, las pondré en los tablones de anuncios de los pasillos de la calle Desesperación y os insto a dejarme mensajes, críticas o sugerencias por el buen funcionamiento estructural y organizativo de los Pequeños Malos Momentos. El papeleo funciona y no tardará demasiado, lo que me cueste recargar pilas y permisos varios obligatorios. Un aviso más: Habrá más rincones en la OPMM que ya iré comentando puntualmente, y cómo he dicho antes, se aceptan sugerencias, todo está en fase creativa.
Serían lugares paradisíacos, o destinos de aventura, ciudades altamente cosmopolitas o olvidados parajes en plena naturaleza, serían desiertos o viajes con submarino... a cada uno lo que mejor le sentase para restablecerse, cargarse las pilas, renovar las ideas, soñar despierto y creer en uno mismo otra vez. Porque ésto último es lo que mas nos falla y mas nos hunde. Al aparecer en situaciones nuevas, parecemos pulpos en un garaje, damos palos de ciego, no vemos con claridad y dudamos de todo lo que debemos hacer, y eso nos desanima. Sentirse así agota y acaba con las reservas naturales que de orígen llevamos en nuestro organismo, y que se encargan de mantener los ánimos en pie (dopamina se llama?).
Mi Oficina de Pequeños Malos Momentos sería accesible sólo con contraseña y bajo valoración previa, pues hay descalabres que no siempre se merecen esa evasión y recarga. Aunque nosotros lo veamos negro, un observador imparcial desde una silla de árbitro de tenis puede reconocer el gris claro de nuestro problema; o un gris marengo visto por nosotros puede ser el negro más carbón de la historia de la humanidad. Con la tutela del observador, podremos empezar a respirar con calma y ritmicamente otra vez, sin temer que la ansiedad o la depresión nos agarren en sus redes.
Mi Oficina de Pequeños Malos Momentos está por crearse, pero ya tiene serios socios y seguros clientes, que aunque ellos todavía no lo sepan. Las candidaturas estan ganadas por méritos propios, no por favores a pagar ni deudas que saldar. Mi idea es poder organizar viajes y aconsejar lugares, pero nunca se sabe si acabaré probando yo los resultados. En cuanto tenga más noticias de la Oficina, las pondré en los tablones de anuncios de los pasillos de la calle Desesperación y os insto a dejarme mensajes, críticas o sugerencias por el buen funcionamiento estructural y organizativo de los Pequeños Malos Momentos. El papeleo funciona y no tardará demasiado, lo que me cueste recargar pilas y permisos varios obligatorios. Un aviso más: Habrá más rincones en la OPMM que ya iré comentando puntualmente, y cómo he dicho antes, se aceptan sugerencias, todo está en fase creativa.
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Preocupaciones varias,
taras propias de Laiern
miércoles, junio 11, 2008
Naufragos desde la deriva
Siguiendo con el tema principal que me ocupaba ayer en mis divagaciones, he de decir que me ha asaltado una nueva idea. Y me tiene un poco mosca porque me siento inválida. Porque se abre un nuevo trampolin en mi vida (un nuevo trampolin tampoco, no nos engañemos, hace tiempo que los trampolines me crecen como champiñones). De momento como idea, no sé si se hará realidad. Espero que no sea un trampolin demasiado empinado y que su longitud no me avasalle .
Pienso que se abre una nueva situación social en este país, y en el país vecino. Que habrá una nueva forma de sospesar los instrumentos que antes utilizábamos en la vida cotidiana. Que los precios que han subido, ya no volverán jamás a ser como los de antes. Que quizás nuestra lista de preferencias vaya a cambiar, pues el coste limitará muchas de nuestras acciones. Que la libertad con la que nos movíamos, va a ser seguida tras deliberaciones, pues si abusásemos del instinto caeríamos en la miseria en un futuro (no sé si literal, pero sí figuradamente).
Nosotros pertenecemos (generaciones de los 60) a un mundo en el que nos ha faltado de nada. nuestros padres, habiendo pasado una guerra, nos dieron todo aquéllo que pudieron, y más, para satisfacernos. El sudor de su frente sirvió para nosotros como un bálsamo, porque ellos ya sabían qué era sufrir, en sus carnes muchos lo vivieron. Estos padres, estos abuelos, ya saben cómo reaccionar, ya saben lo que es mirar y no tocar, pero veo que nosotros no sabemos. A veces, por suerte, nos limita el precio, pero muchos han utilizado esos créditos faciles-abusivos que hay en el mercado. Y no sé como van a solucionarlos. El coste de la vida está en plena subida y los salarios en pleno paro, cosa altamente normal con los costes propios empresariales de este país.
Sé que quién ha sido moderado y precavido, podrá ingeniárselas y sair de esta, pero quien ha alargado más la mano que el brazo, va a caer. Pero lo peor de todo es que no se dará cuenta de ello y aún seguirá en la tónica de buscar financiación para salir adelante y aún la pifiará un poco más. Hemos de ser conscientes que esto no es momentáneo, que la situación, como poco será peor. Que los tiempos de aquéllos comics grises donde las calles estaban llenas de vehículos abandonados dónde vivían familias ha llegado, donde aquélla niebla baja y llovizna fina cubría dia a dia la ciudad (ésto quizás es influencia de las lluvias que constantemente estan cayendo sobre Barcelona últimamente), donde el precio de la leche era tan alto que sólo se vendía leche en polvo, donde no había gatos, donde los servicios públicos eran muchos, pero del año de la catapún, donde había Robin Hoods en motos petardeadas que salvaban niñas de la mano de los ogros, y viejitos caidos en el asfalto invisibles para todos aquéllos que cansinamente, iban y venían de trabajar.
No sé si este cuadro entra en nuestra ciudad, porque hay demasiado sol, pero quizás que pensemos en cómo saldremos de ésta si no sabemos cómo hacerlo. Nadie viene enseñado, cierto, pero es que tendremos que doctorarnos en el tema en poco tiempo, sinó la sociedad y sus usos, nos va a engullir. Ahora es cuando hemos de fijarnos en el engaño y los que nos quieren tomar el pelo. En el país de dónde salió Lazarillo de Tormes y el timo de la estampita, puede pasar de todo y a todos.
Con mil ojos, y que Dios nos coja confesados.
Pienso que se abre una nueva situación social en este país, y en el país vecino. Que habrá una nueva forma de sospesar los instrumentos que antes utilizábamos en la vida cotidiana. Que los precios que han subido, ya no volverán jamás a ser como los de antes. Que quizás nuestra lista de preferencias vaya a cambiar, pues el coste limitará muchas de nuestras acciones. Que la libertad con la que nos movíamos, va a ser seguida tras deliberaciones, pues si abusásemos del instinto caeríamos en la miseria en un futuro (no sé si literal, pero sí figuradamente).
Nosotros pertenecemos (generaciones de los 60) a un mundo en el que nos ha faltado de nada. nuestros padres, habiendo pasado una guerra, nos dieron todo aquéllo que pudieron, y más, para satisfacernos. El sudor de su frente sirvió para nosotros como un bálsamo, porque ellos ya sabían qué era sufrir, en sus carnes muchos lo vivieron. Estos padres, estos abuelos, ya saben cómo reaccionar, ya saben lo que es mirar y no tocar, pero veo que nosotros no sabemos. A veces, por suerte, nos limita el precio, pero muchos han utilizado esos créditos faciles-abusivos que hay en el mercado. Y no sé como van a solucionarlos. El coste de la vida está en plena subida y los salarios en pleno paro, cosa altamente normal con los costes propios empresariales de este país.
Sé que quién ha sido moderado y precavido, podrá ingeniárselas y sair de esta, pero quien ha alargado más la mano que el brazo, va a caer. Pero lo peor de todo es que no se dará cuenta de ello y aún seguirá en la tónica de buscar financiación para salir adelante y aún la pifiará un poco más. Hemos de ser conscientes que esto no es momentáneo, que la situación, como poco será peor. Que los tiempos de aquéllos comics grises donde las calles estaban llenas de vehículos abandonados dónde vivían familias ha llegado, donde aquélla niebla baja y llovizna fina cubría dia a dia la ciudad (ésto quizás es influencia de las lluvias que constantemente estan cayendo sobre Barcelona últimamente), donde el precio de la leche era tan alto que sólo se vendía leche en polvo, donde no había gatos, donde los servicios públicos eran muchos, pero del año de la catapún, donde había Robin Hoods en motos petardeadas que salvaban niñas de la mano de los ogros, y viejitos caidos en el asfalto invisibles para todos aquéllos que cansinamente, iban y venían de trabajar.
No sé si este cuadro entra en nuestra ciudad, porque hay demasiado sol, pero quizás que pensemos en cómo saldremos de ésta si no sabemos cómo hacerlo. Nadie viene enseñado, cierto, pero es que tendremos que doctorarnos en el tema en poco tiempo, sinó la sociedad y sus usos, nos va a engullir. Ahora es cuando hemos de fijarnos en el engaño y los que nos quieren tomar el pelo. En el país de dónde salió Lazarillo de Tormes y el timo de la estampita, puede pasar de todo y a todos.
Con mil ojos, y que Dios nos coja confesados.
lunes, junio 09, 2008
A la deriva
Me da la sensación que este país, y el país vecino inevitablemente, va a la deriva. Hay un frente de cortinas de humo abierto para que la realidad no sobresalga más de lo estrictamente necesario, pero el método está fallando: Los más afectados por la subida del precio del combustible, nos lo estan pasando por encima de nuestras narices y esto está provocando una alarma social de mucho cuidado.
No sé si Europa se sentará en una mesa para negociar con EEUU la salida menos horribilis para esta crisis. Pero creo que todo va más allá (mucho más allá) de las medidas estructurales provisionales que pueda lanzar el gobierno Zapatero. Digo "lanzar" porque este gobierno no destina soluciones, las lanza, para a ver a qué sectores, o a qué colectivo le va bien... no se preocupa para que "todos" se beneficien, no. Todo es tan ambiguo, que se deja la mitad en el
camino ( a él ya le va bien, obviamente) como lo de los 400 euros...
Este puede ser el clima perfecto para que haga que Catalunya se autogestione, se autofinanvie ella sola, porque sinó tendrá que mandar muchos subsidios al país con más pérdida de indústria que hay en el Estado Español. Creo que es el momento ideal para que la abandonen, para que se recoja las lágrimas y las migajas que nos van a quedar después de tantos años de "expolio". Según mis cálculos, vamos a ser muchos los que vamos que tener que cerrar puertas para que no se nos lleve la gran marejada a la que estamos sometidos. Estamos en números rojos.
Estar a la deriva con unos gobiernos poco fiables, que dicen ahora sí, ahora no, que no saben gestionar malos tiempos y que sólo torean. Por cierto, torear... el deporte nacional del país vecino! ...ahora entiendo porque practican tanto... Esta poca confianza se traslada en el ciudadano de a pie, con miedo a hacer cualquier cosa, a no alegrar el mercado con su consumo, con guardar lo poco que se tiene en el calcetín o bajo la baldosa. Y eso, como sabemos es malo. Y el gasto público no es suficiente para la oleada de paro que se prevee... me he quedado de piedra cuano he oido que puede llegar a ser del 10%.
El país va a la deriva y la mar está muy embravecida, por lo pronto mis vacaciones van a ser en la playa, a diez metros de la orilla, que la bandera roja está izada y no quiero naufragar. Mi barco como el de muchos, no es el Aifos que tiene los más mejores materiales de última tecnología. Mi barco era un acorazado (según mis necesidades) que se va convertiendo en un Acorazado Potemkim. Y sinó... al tiempo.
No sé si Europa se sentará en una mesa para negociar con EEUU la salida menos horribilis para esta crisis. Pero creo que todo va más allá (mucho más allá) de las medidas estructurales provisionales que pueda lanzar el gobierno Zapatero. Digo "lanzar" porque este gobierno no destina soluciones, las lanza, para a ver a qué sectores, o a qué colectivo le va bien... no se preocupa para que "todos" se beneficien, no. Todo es tan ambiguo, que se deja la mitad en el
camino ( a él ya le va bien, obviamente) como lo de los 400 euros...
Este puede ser el clima perfecto para que haga que Catalunya se autogestione, se autofinanvie ella sola, porque sinó tendrá que mandar muchos subsidios al país con más pérdida de indústria que hay en el Estado Español. Creo que es el momento ideal para que la abandonen, para que se recoja las lágrimas y las migajas que nos van a quedar después de tantos años de "expolio". Según mis cálculos, vamos a ser muchos los que vamos que tener que cerrar puertas para que no se nos lleve la gran marejada a la que estamos sometidos. Estamos en números rojos.
Estar a la deriva con unos gobiernos poco fiables, que dicen ahora sí, ahora no, que no saben gestionar malos tiempos y que sólo torean. Por cierto, torear... el deporte nacional del país vecino! ...ahora entiendo porque practican tanto... Esta poca confianza se traslada en el ciudadano de a pie, con miedo a hacer cualquier cosa, a no alegrar el mercado con su consumo, con guardar lo poco que se tiene en el calcetín o bajo la baldosa. Y eso, como sabemos es malo. Y el gasto público no es suficiente para la oleada de paro que se prevee... me he quedado de piedra cuano he oido que puede llegar a ser del 10%.
El país va a la deriva y la mar está muy embravecida, por lo pronto mis vacaciones van a ser en la playa, a diez metros de la orilla, que la bandera roja está izada y no quiero naufragar. Mi barco como el de muchos, no es el Aifos que tiene los más mejores materiales de última tecnología. Mi barco era un acorazado (según mis necesidades) que se va convertiendo en un Acorazado Potemkim. Y sinó... al tiempo.
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