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domingo, febrero 03, 2008

Mafalda, insuperable.

Soy una fan incondicional de los libritos alargados de las
tiras cómicas (por llamarle vulgarmente) de Mafalda y toda su troupe. Grande, inmensa, acertada, Mafalda inocentemente, mete el dedo en la llaga siempre, con cualquier comentario o gesto que haga de cualquieran de los temas del mundo mundial.


Mi hermana los tenía en su poder y yo estuve leyendolos durante varios años. me daba igual releer miles de veces las tiras. Los primeros, creo estar segura, que no los entendía. De hecho me gusta mucho leer y me agenciaba (como ahora) con cualquier libro que encontrara. Creía (eso supongo) que eran de risa y me los leía... reía (o no) y siempre estaban en la habitación que compartíamos, al alcance de cualquiera de las dos. A veces, recuerdo me decía que le dejara el que yo tenía, y a cambio me dejaba otro. Y sin problemas, cambiábamos.

Esos libritos me han acompañado muchos años, porque desde hace 10 años, me busqué la colección entera nueva (alargados y uno por uno, también) y me los compré. Aún estan pululando por casa muy a menudo, y muy a menudo los re-re-re-re-re-leo. Y me siguen sorprendiendo por lo punzantes que son, por lo que cada personaje clava su punto de vista en cada uno de sus temas preferidos. Susanita, Miguelito, Felipe, Libertad, Manolito, Guille, Mafalfa.... espectaculares.

Y que con los pensamientos de Mafalda?? Ufff.... en el blanco...

Unos temas de los que me reía mucho y que no entendía, era la vejez y la política. Des de hace mucho (demasiado) los he pillado y es desanimante, tienen toda la razón del mundo. Podría haber pasado que no se dieran todas las características que Quino, de estos temas, presentaba. Pero si, sin lugar a dudas se han repetido año tras año, hasta la saciedad...

Compañeros inseparables, cada uno de los libritos, han ido conmigo a la escuela (dentro de la "cartera", que no mochila), han ido a la playa, han ido de fin de semana, han ido a reuniones de amigos, han estado en la nieve.... pero al lugar que más me han acompañado ha sido al lavabo. Sí, lo confieso. Cuando las necesidades se convierten en mayores, siempre he tenido un libro a mano. Aunque también diré, que no ha sido por la dificultad en llevar a cabo el desahogo, sinó po el miedo a que pudiera ser así... Y siempre salía (y salgo) con la magnifica taza clavada en mis muslos. Ya que estaba ( y estoy) tranquilamente encerrada en un cuarto con buena luz, me enganchaba a la lectura y a veces, no me levantaba hasta que el librito estuviera acabado... con el consecuente hormigueo en las piernas...

No me voy a poner a explicar, comentar, incidir, migar, estudiar, investigar en prefundidad ninguna de las tiras de Quino, sólo decir que miles de veces la tengo presente, y no cuando reflexiono o intercambio opiniones con amigos de algunas cosas, no. Hago incisiones en el mundo de Mafalda cuando estoy sola y establezco semejanzas entre opiniones y comentarios y situaciones del día a día y lo que diría Mafalda de ellos, con su particular sabiduria e irónica inocencia.

En la pared de la habitación de mi hermana y yo estaban nuestros míticos porsters, de Mafalda, Susanita y Felipe. En uno, Felipe sentado desanimado, cabeza gacha, se lamentaba: "Hasta mis debilidades son más fuertes que yo".

En el otro estaban Mafalda y Susanita disfrazadas de señoronas té en mano, alrededor de una mesa. Mafalda soltaba tranquilamente: "¡Por suerte el mundo queda tan, tan lejos!" Y no, tengo claro que no. El mundo está encima nuestro, acechándonos, esperándo algun fallo o demasiada alegría para poner los punto sobre las íes. El mundo no para, no cede, no hace justícia, actua sin prolegómenos y por el bien del mundo los altos manadatarios se entestan a llevar políticas que por más que me esfurce, no logro entender y menos comprender. Pero este es otro tema del que no quiero hablar... me enfado demasiado facilmente. Y hoy no quiero, tengo otras cosas en la cabeza, como por ejemplo, gracias por haber podido disfrutar de la compañía inestimable de Mafalda, una heroína que se debió quedar patidifusa y sin habla un día, de cómo funciona el mundo entero, sin concesiones, ni excepciones.

Y cómo un día dijo, hoy especialmente, "que paren el mundo, que me bajo".








martes, junio 26, 2007

¡¡¡ Cuánto llegamos a cambiar (I) !!!!

Hay palabras que emiten efluvios de recuerdos. Hay palabras que si tienes tiempo, y no estás con demasiados asuntos pendientes en la cabeza, te transportan inmediatamente a otros tiempos, otras amistades, otros objetivos, casi casi… otra vida, con ese otro yo que tenemos olvidado.

Jugar a badminton me parecía a los dieciocho años, un juego absurdo. Buscar la pluma (el volante) para darle y que pasara a la red lo más dificultosamente posible para el contrario, era una "estupidez". Ver aquellos tipos jugando tan profesional, tan duro, tan fuerte… ¿es que no tenían nada más que hacer? Lo que me llegué a reir de sus sudores, sus gritos, sus aterrizajes forzosos en el suelo, sus reflejos a la hora de cazar la pluma…. Y lo que era peor: Oirles hablar del super partido que acababan de jugar, de aquel saque, de aquel revés, de aquella pluma salvada a tocar del suelo…. De cómo era posible devolver aquél golpe…. Jolin! Y ahora….¡¡quién me ha visto y quién me ve!!

Ahora soy yo la que practico este "tonto" deporte. Soy yo la que hace combinaciones increibles para poder ir lunes, miércoles y viernes (si es posible, claro está!) para poder divertirme jugando, perdiendo (muchas, demasiadas veces), sudando la camiseta.



He aterrizado en un mundillo (del Poliesportiu Sagrada Familia) que ya estaba hecho, pero más o menos ha sido fácil mi incorporación. Se ve que los humanos siempre nos damos una oportunidad. Y los que habitualmente ya jugaban ( y bien ) me la están dando. Menos mal…. Cuánta paciencia y comprensión que tienen todos..., aunque a mí me gustan los arranques de superioridad, de agresividad... así me propongo llegar a esa bola o dirigir mi revés certeramente (vaya milagro!) …. En el sufrimiento y en los errores está el éxito, no??? Es que ellos saben mucho y sobretodo el grupillo de "profesionales" que les llamamos (sin que lo sepan, claro!). Se disfruta, ni que sea mirando...

Es por eso, que no debemos de decir "nunca jamás", porque las opiniones que tenemos de las cosas, de los humanos, siempre pueden cambiar, siempre se puede dejar aquella "presunción de inocencia" que tanto usan en las series policíacas de televisión.


La palabra badminton (el deporte badminton) era para describir deportes estúpidos, de poca monta, de pérdida de tiempo, para gilipollas (si se me permite la expresión)… y ahora pienso que si añadiese los sábados y domingos para jugar, no me parecería nada mal….¡¡ Nada mal !!




El efluvio de la palabra -el deporte- badminton es fresco, mañanero, alegre, divertido, deportivo, con gente pasándoselo bien, con gente sana, con competencia, con remates, con saques valientes, con maldiciones, con ganas, con croacks-croacks… ¡Que distinto de cuando lo veía antaño….!

A mis contrincantes y compañeros de pluma: un megasaludo, y especialmente al Batrasito Croak-Croak-Croak que me dejó aterrizar en este ambiente….
Por cierto, a ver si organizamos una cena para comentar los partidos….!!!!

jueves, noviembre 30, 2006

Oommmmm... Voy a intentar guionizar.


Son las cinco de la tarde. Estoy sentada en la terraza de un bar tomando un café, con mis amigos JM. y A. Les confieso que me gustaría escribir una historia que se acercara lo más posible a una novela. Que admiro a todo aquél que lo logra. Que coordenar un hilo argumental y convertirlo en libro ¡¡ Sería el sueño de mi vida !!

Pero cómo se me va a ocurrir a mi, algo con pies y cabeza digno de leer?? A mi?? A esta cabeza de chorlito, que cuando cae una señora por la calle es incapaz de ir a ayudarla sin lágrimas en los ojos de tanta risa?? A alguien que siempre hace dos cosas, como mínimo a la vez, y deja una a medias para empezar otra? A alguien que es incapaz de hacerse un planing y si por casualidad lo hiciera se lo dejaría en casa? A alguien a quien se le olvida a menudo, alguna prenda para cambiarse después del gimnasio? A alguien que no le gusta ir en bus o metro escuchando las jugosas conversaciones entre amigas-os para sacar ideas? A alguien que reajunta palabras y crea nuevo vocabulario que sólo descifran unos poquitos? A alguien que en cuanto la piensa la dice? A alguien que en cuanto no sabe qué decir queda callada en lugar de recurrir al tema fútbol para quedar bien?
No. Tengo demasiadas premisas en contra: Voy a la mía, tengo una limitación de amistades, intento no perder el tiempo, voy volando a mis quéhaceres, no me gusta hacer sociedad, me rio de mi misma, pongo a Bruce en lugar de oir notícias y ver documentales de la 2, sólo veo pelis que creo que valen la pena, leo libros recomendados, me gusta reir, me fijo en los relojes y en los zapatos de la gente, pienso las cosas a destiempo, tengo buenas (¡¡¿?!!)ideas cuando no las puedo apuntar, tengo memoria como el fuego, a discrección, me gustan los culos de los hombres en lugar de sus ojos... hay algo que me falla.
Lo que si sé, es que me gusta inventar nombres de personajes, me gustan los nombres raros de las personas. En una época lejana, cuando tenía amigos que ahora son indeseables, me gustaba jugar al stop, recordáis? Os explico: con una letra de inicio de palabra tenías que buscar nombre de personas, animales, comidas, bebidas, paises, marcas, cosas... (por cierto, que nosotros habíamos incorporado para rizar el rizo personajes histórios, insultos, objetos a encontrar en la planta complementos del corte ingles, políticos, libros, músicos....) Pues bien, a lo que iba, que mis nombres de persona eran de lo más jugoso: Agapito, Críspulo, Eleuterio, Gélido, Modesto, Leocadio... y nos dabámos un hartón de reir cuando después se me ocurrían apellidos rimbombantes alechuzadores (que te quedas con cara de lechuza). Yo creo que por aquí, tendría solucionado el tema "bautizo de los personajes" de mi hipotético libro.
También creo tener claro que el medio donde se moverían mis "protas"... una ciudad pequeña. J.I.A una vez me dijo que a Vitoria no le faltaba de nada, yo le contesté que tendría que verla. ¿Se capta la indirecta? Pero algun lugar tipo Granollers o Mataró o Granada (que estuve hace poco, siguiendo a Bruce) me estaría bien.
A lo largo de la historia aparecerían bares, de eso estoy segura, y apartamentos minúsculos, y búsqueda del porqué. No sé de qué porqué. Pero se buscaría... Y con un poco de suerte, inspiración e imaginación a lo mejor sale!
También sé que dedicaré el libro, novela o folletín, lo que salga. Y que seguramente tendrá un epílogo y que en la última página habrá un FIN.

Para empezar a ensayar, voy a escribir alguna cosa para la revistilla del cole, aunque no sé si explicar una receta, comentar refranes o traducir una canción de Springsteen, pues narran historias de tres pares de narices... Habéis leido alguna?? Son dignas de películas... ¿Anda!... Qué buena idea me estoy dando !!!! Es que soy genial. Me merezco un beso.

Contaré mis andanzas..... Pero no contareis nada de la idea, no? Yo es que soy muy ilusa y crédula... y si el lirio es blanco, me gusta ir con él en la mano....

viernes, septiembre 29, 2006

No quiero llegar al final...



Me divierten los dibujos animados. Siempre es más de lo mismo. A veces nos cambian los protagonistas, a veces las situaciones, pero de hecho acostumbra a pasar que hay un bueno y un malo. Mi heroe, el malo que lo intenta todo y no se sale con la suya, siempre acaba apalizado, cansado, sucio y desesperado. El bueno -que no pierde el peinado,ni la compostura, ni la siesta- siempre tiene suerte. Porque lo que tampoco no es normal, es que cuando el malo quiere dar al bueno un golpetazo en la cara con una tabla de madera clavada con un clavo en un árbol y doblada hasta límites increibles, pase justo por allí el enemigo más acerrimo del malo que recibe en lugar de la presunta víctima. O que la bomba camuflada de regalo no explote en las manos del bueno y cuando el malo la mira para investigar qué ha ocurrido, le explote en la misma nariz. Eso son golpes de mala suerte. Pero en cambio, me acelera, me atrae, que nunca se le acaben las ideas, o malas ideas, a mi querido heroe (el malo, para que nos entendamos). Debe ser eso que le hace ponerse las pilas y no deja de maquinar alguna jugarreta para hacerse con el pellejo del bueno, que por lo general, aparte de correr mucho o volar o descansar en su ratonera, no sabe hacer nada más. Las malas experiencias curten y hacen exprimir las neuronas cuando se presentan problemas. Y hacen que te acerques a personajes interesantes que saben, que te pueden ayudar, por conocimientos -sobretodo- y por maña. Porque de dónde sinó sacan mis heroes esos inventos tan estrafalarios para seguir la cacería inacabable...?
Todo este párrafo me hace reflexionar que la gente que cae una y dos y tres veces en malas experiencias es de una dinámica superior y más eficaz. Más capaz y más adaptativa. Parecen tententiesos, no les venceran jamás, quizás queden un poco tocados, pero son como dignas aves fénix. Se mantienen salvando un y otro desastre porque son fuertes, con alta capacidad de reacción. Por eso, estaba yo pensando que nunca deberíamos alcanzar nuestras metas, nuestros objetivos. Las ansias por lograrlo nos harían más fuertes y decididos a acabar con todo. Cuando dominas una situación por difícil o arriesgada que sea, se te hace aburrida, y poco a poco prestas menor atención y no disfrutas como antes, que tenías que esforzarte y pensar como llegar a la máxima productividad (llamemósle así...). Si, de acuerdo, no todo tiene que ser una abrupta montaña de dificultades, acepto que haya satisfacciones en el camino, pero éste debería de ser laaaaaaaaargo para mantenernos en ese estado de alerta de vigía que tantas sensaciones nos da. Ese nerviosismo que nos hace sonreir aunque estemos cagaditos de miedo. Esa inseguridad que nos hace conocer gente mejor en nuestro afán de saber. El saber... ¡el bagaje más importante que siempre debemos llevar con nosotros! -el resto, míralo como quieras, con dinero se compra-.
Por eso decía yo que no deberíamos conseguir nuestras metas. O bien deberían de escalonarse cualitativamente hasta el infinito, para no dejarnos llevar por la corriente y la vida fácil sin emociones.
Me gustan los retos, me siento bien cuando me enfrento a uno de ellos. Mirar una película pensando en tu preocupación, que te hablen de tomates y tu ya te imaginas las coordenadas de tu objetivo como distintos tipos de tomates... Mezclar ideas, bajar de tu mundo mientras asientes a la frase típica de -¿Estás bien? - Sí, estoy bien. - Pero, ¿Dónde? -Lejos, mi pensamiento está lejos de aquí, elucubrando, buscando formas de atacar tu correcaminos -por ejemplo- particular.... Los sueños tendrían que conseguirse muy a largo plazo, para disfrutar consiguiéndolos, con todo ese manojo de acciones, sensaciones y sentimientos que conlleva y para que el placer al conseguirlos fuera mayor.
Poco a poco conozco la gente que tiene retos personales sin necesidad de que me lo digan. Por su facilidad a la hora de cambiar de conversación, por su movilidad innata, por su adaptabilidad, por saber relacionar temas o ideas, por su capacidad de reacción, por su elección de temas-lugares-personajes, por sus preguntas con pies y cabeza, por su mirada viva, astuta. Y me gustan, me animan para seguir en mi particular lucha. Y me enseñan el no dejar nada al azar, el no quedarte atrás por las circunstancias, el saber disfrutar de buenos momentos aunque sobrevenga una incomoda tormenta, el poner las cartas boca arriba si lo crees necesario.
Me gustan los dibujos animados con bueno y malo que se persiguen, por su inventiva, por su tenacidad. Aunque siempre sé cómo acaban, por mucha sofisticación en las trampas "cazabuenos" que ingenian. Siempre hay un Choff o un Pafff o un Zaasss. Pero así y todo !no les pueden dejar vencer! No habría un capítulo siguiente, no tendrían alta la adrenalina para seguir intentándolo, cansándose hasta límites extasiantes. Pequeños logros para estar satisfechos y más run-run en el cuerpo para desear con más fuerzas tu "goal".
Siempre hay alguien así. No es inventiva mia, no. Ni de los guionistas de los dibujitos, no. Haberlos, háylos.La realidad siempre supera la ficción. http://looneytunes.warnerbros.es
Y... no se vayan todavía! que ahún habrá más...

sábado, julio 08, 2006

Y es que no para quieto, ¡carambas!


Cuando me hablan de un país lo primero que intento pensar es en su geografía. Pero sucede que tengo un hándicap... y es que no me gustaba esta asignatura en el cole y mi capacidad retentiva es limitada en ese campo. Pero indago e investigo y acabo sabiendo si el país, o ciudad en cuestión tiene mar... El mar es vida, y si este pais tiene "vida" tiene ya varios puntos ganados.

Hay muchos olores en el mundo (mi mundito) que son deliciosos, que quizás a ti no te gusten pero que a mi me colocan. Uno de ellos es el olor a mar, con su brisa incorporada y su sabor a sal en el ambiente. Ahora dirás que hablo de mar porque estamos ya en verano. Pues no. Es en todas las épocas del año que necesito una ración de él, de su fragancia, de su embrujo. Periódicamente debo de tomar aires de mar, igual que tu, quizás, debas de sorber en todos los poros de tu piel, un poco de aires de montaña para reiniciar tu propio sistema operativo con más soltura y garantías. Como una especie de reactivador de materia orgánica. Como yo.

Verle allí en su sitio, bien puesto, en su rincón es reconfortante. Siempre está. De momento, a pesar de que le retiran de algunas zonas o le inyectan toneladas de rocas en otras, o le parapetean con inmensos edificios indigeribles enfrente, sigue con su movimiento impertérrito y primitivo. No descansa. Hay a quien le molesta esa cancioncilla inacabable que varía de "tempo" dependiendo de los vientos y la corriente de la época. Y eso es precisamente lo que a mi me calma. Saber que sigue y sigue, sin interrupciones, por mucho que haya llegado a pasar, por mucho derrame de petróleo que su enemigo más peligroso, el hombre, haya hecho.

¡Y yo soy de Mediterráneo! La piscina de los mares de verdad. La charca que conecta unos cuantos paises que en el fondo ( no me hagas el chiste fácil), no son tan distintos entre si. El pantano que sólo mantiene pequeñas islitas en sus entrañas, ni siquiera continentes como los grandes. El vaso de agua que ni siquiera tiene grandes pececillos...¡Qué me dirán los que son de Cantábrico y/o Atlántico! Ellos sí que soportan duras batallas con las costa que les alberga. Estos océanos (sólo la palabra ya impone) de primera división han logrado esculturear acantilados que son visitados como si piezas de Henry Moore o Chillida se trataran. -Por cierto, ¡qué precioso es el peine del viento de Chillida!- Y si no pensemos en las distintas costas de Gran Bretaña, o el suroeste de Australia. No sigo que como he dicho mi limitada geografía me delataría...

Y cuando estás en la playa, ni siquiera se deja acariciar... sólo un vaivén. Será que el mar es tímido, que no se deja conocer. Impone su propia ley y no deja que seamos sus colegas, sólo admiración nos admite. Tan solo nos permite tenerle simpatía y nunca equivocarnos en nuestras decisiones respecto a él. Cuando le perdemos el respeto puede ser fatal, la historia de los naufragios así lo demuestra. Su color cambiante nos da el humor con el que amanece, pero es coqueto y cambia dependiendo del sol y de las nubes. La marea le hace poner de corto o de largo, según la ocasión y el compromiso, pero en sí, es el mismo. El viento le pone los pelos de punta y aparecen en su superficie los borreguitos de blanco que juegan al escondite en la cima de las olas. A veces, el mar se marca unos bailoteos que abre inmensos pasillos en los que hasta el Queen Mary se esconde en ellos y no sale a superficie en minutos. ¡Qué gran invento! El Señor se merecía un dia de descanso (el séptimo) por tan gran creación, si es que es verdad que la culpa de todo ÉSTO la tuvo el.

No puedo quejarme. Es un vicio barato oler el mar. Y muy saludable.Y sobre todo si estas en un restaurante a lado de la costa donde pinchas una gamba con una mano, tomas tu vino con la otra y estás en buena compañia. (por ej. Rest. La Caleta, en Sant Andreu Llavaneres) También me gusta el olor a gasolina, nueva y quemada, pero quizás éste no pueda ser relacionado con la gastronomía, no es tan saludable... Pero ...mmm...

Ah! Hablando de olores, el otro día alguien me hablaba de un gran libro. ¿Habeis leido "El perfume" de Patrick Suskind? Os lo recomiendo. Me lo voy a releer otra vez, me lo pongo como deberes este verano. Recuerdo como si fuera ahora la gran cantidad de olores y hedores que sentí leyendo sus páginas. Nunca otro libro me ha logrado activar este sentido. He llorado, reido, gritado -casi casi-, e imaginado una escena, un tacto, un personaje, pero nunca más, he logrado alcanzar un olor (sea cúal sea, su procendencia)con una lectura.

Otro día hablamos de libros.Es una amenaza. ¡ Jorl !

domingo, junio 11, 2006

AUNQUE SEA FUERA DE LUGAR

Estaba yo pensando en vacaciones, y de paso en Natal, costa nordeste de Brasil, cuando en mi mente ha aparecido una caipirinha. Ha sido una visión tan bien definida, con un color y un aroma tan contundente, que se me ha antojado una.
Así, como un golpe en la frente. Yo no tengo ningún tipo de problema en prepármela. En realidad, me salen muy ricas, modestia aparte. La única condición sin equanum es tener los ingredientes. Y yo, por norma general, los tengo siempre a punto. Quien me conoce sabe el porqué, pero de todos modos diré que por la misma razón, debería también de ser capaz preparar un mojito, un white russian, o un manhattan. Y no. Éstos no los puedo preparar porque no me cautivan y por tanto, no tengo los ingredientes preparados por si algun día, como hoy, me da el puntazo y me apetecen. De hacerlos, los sé hacer, y me salen muy buenos, pero al no gustarme con pasión, no tengo la menta, el kalúa, y/o la ginebra que respectivamente, estos cócteles necesitan. En cambio, siempre tengo en casa limas, cachaça, azucar y hielo dispuesto para mezclar. No hace falta que os explique como se hace una caiprinha, porque hoy el tema no es éste. Sólo os quería hacer notar que los humanos, tan espavilados y listorros que somos, estamos dispuestos a tener absurdidades en casa o a nuestro alcance para satisfacer nuestro hipotético, caprichoso bienestar.
A ver, otro ejemplo. ¿no creeis una estupidez pedir por vuestro cumpleños un teléfono con cámara, cuando sois de aquéllos que siempre lleva la camara digital de 7 megapíxels com tarjeta de 520 mb de memoria? ¿y la máquina come bolas de jerseis que cuando aquella única vez la necesitaste, no la encontraste?¿y el boli con puntero láser que pediste y que no has usado sinó para apuntar el careto de un transeúnte cuando fardabas al amigo?¿y la gorra de F.Alonso que te pones sólo el dia que hay carrera en el circuito del pais?¿y la camiseta del último concierto de los Rolling Stones que sólo te la pondrás cuando de aquí tres años vuelvan a actuar por el país? Somos caprichosos, y por eso se venden ( y se compran) tantos variopintos artilugios que un día tiraremos a la basura con tan sólo varias horas de uso a tutti pleni.
Parece que todos los objetos que compramos sean de necesidad extrema. Y es que tenemos una capacidad inventiva, a veces, sin límite que nos permite justificar cualquier decisión de compra, por absurda que sea. Y si encima nos gusta el tema, o nos cautiva el pais de procedencia, o nos cae simpático el señor que lo anuncia, o sabemos que ése objeto da prestigio, o que remotamente la vitamina o la bacteria que contiene incita la inteligencia, o ayuda al tránsito intestinal sin semáforos ni retenciones en horas puntas, entonces... ¡hasta incluso podemos comprar un pack de cuatro! Somos así de sencillos.
Por eso en casa siempre tengo limas, a veces las he de tirar pues se pasan, pero siempre hay. Poruqe me gustan con delirio, porque me gusta hacer cócteles, porque me gusta poder ofrecer una caiprinha si viene alguien a casa, porque no reparo en gastos (en este caso no es una ruina, ¡por suerte!) cuando hay algo que te hace gracia y que disfrutas si lo haces.
También diré que lo que me pasa es que me estoy preparando para el dia que vaya a Brasil. Así estaré entrenada por si las caipirinhas me persiguen y me quieren hacer caer en sus trampas. Porque parece ser que allí esto pasa mucho. Uno llega convencido que lo ha probado todo y cuando se deja influenciar por una alma nativa y su bebida nacional, cae en las redes de una de las bebidas más refrescantes, sabrosas, naturales, revitalizantes y animosas que hay en el mundo entero. Dicen que la samba entra por la bebida y se te instala en todo el cuerpo. Por lo pronto y si no estás sentado, el movimiento sensual empieza a coger alas y en instantes montas una rúa al más puro estilo carnavalesco.
Ufffff... Me tendreis que perdonar, porque aunque sea fuera de lugar -estoy en Barcelona- me han entrado unas ganas locas de empezar a machacar la lima y mezclarla con el azúcar y añadir la cachaça y el hielo... me está entrando salibera. Ya tengo sed. Y como me sale tan buena, me la tomaré y me congratularé de ser "caprichosa" y tener a mi disposición aquéllo que necesito, por si acaso me apetece. Y es que, no lo dudéis necesitamos todo lo que tenemos y seguramente, no tenemos todo lo que necesitamos... Y si no, piensa un momento en ello... ¿A que tengo razón?