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viernes, mayo 04, 2007

Literatura

Laiern me comenta que le recomiende algunos libros...!! uff!! (tarea difícil). Nos conocemos de hace años y ella conoce mi "debilidad" por todo lo referente a los países del Este, Balcanes...
Durante años he visitado dichos países. Reconozco que soy un enamorado de su historia, politica, cultura, de sus paisajes, literatura, musica... Bellísima la literatura eslava, y dentro de ésta, la rusa es definitivamente la más cautivadora. Hay tantos y tantos autores rusos, tantas obras que considero joyas...

Si tuviera que hacer una lista sería amplia, todo lo escrito por Tolstoi me parece admirable, de Dostoyevski igual, y así con la mayoria, pero si tuviese que escoger lo para mi "imprescindible", sería algo así:




-Crimen y Castigo (Dostoyevski).
-Guerra y Paz (Tolstoi).
-Almas Muertas (Gogol).
-Padres e Hijos (Turgueniev).
-Oblomov (Goncharov).
-Cuentos (Chejov).
-El Maestro y Margarita (Bulgakov).
-Un Heroe de Nuestro Tiempo (Lermontov).
-La Madre (Gorky).
-La Hija del Capitán (Pushkin).

Hay muchos más autores y obras, en la sociedad "actual" en la que vivimos, me encantó un ensayo de Tolstoi llamado:"La Esclavitud de Nuestro Tiempo" (titulo explícito). Este libro lo recomiendo mucho. Es increible que Tolstoi lo escribiera hace años y muchas de las cosas que se leen en él, son perfectamente equiparables a nuestros días . Está escrito sencillamente, se entiende, da que pensar, reflexionar...


Otra novela curiosa (aunque basada en hechos históricos) y muy de auge, dado el terrorismo de algunas sectas Islamicas sería: Alamut de Bartol (un escritor Esloveno) y tambíen escrito hace la tira.

Un libro que recomiendo (a quien le interese los Balcanes) sería: "La Trampa Balcánica" de Francesc Veiga (el mejor libro que he leido sobre el tema, y eso que he leido unos cuantos!).

Y bueno... de otras literaturas.... Cualquier "clásico" (tengo la teoría de que un clasico casí nunca defrauda) es una apuesta segura.... ¿ejemplos?:
-Las aventuras de Tom Sawyer (Twain).
-Tio Goriot (Balzac).
-Madame Bovary (Flaubert).
-David Coopperfield (Dickens).
-El Retrato de Dorian Grey (Wilde).
-La Isla del Tesoro (Stevenson).
-Frankenstein (Shelley).
-Drácula (Stoker).
-Fausto (Goethe).
Se me ocurren estos ahora, pero cualquier "clásico" me parece buena opción....

Ya veis...!!! hay tantos!!!. Lo importante es LEER, leer y leer.... cualquier cosa.
Y al que no le guste tonto de él. No sabe lo que se pierde. Me "indigna" que aparezcan libros en DVD (adaptándose a los nuevos medios) para que las nuevas generaciones lean.
Perdón (igual estoy chapado a la antigua) pero para mi, eso no es leer, se pierde el encanto de pasar las hojas sentado en un buen sillón.

Actualmente estoy leyendo "clásicos" de la literatura boliviana, en la mayoría de los libros hay esta frase que encuentro maravillosa:
"No leer lo que Bolivia produce, es ignorar lo que Bolivia es".
La veo perfecta para incentivar a la lectura y que se lea libros nacionales. Esta frase se podría aplicar a cualquier país.

Bueno, espero no haberme extendido mucho y si he conseguido animar a alguien, a leer algunos de los libros citados, pues mucho mejor...

Un beso.... Miguel.

sábado, abril 28, 2007

Un bidón de plástico

Influenciada por la lectura muy a menudo por el blog Aquelles petites coses… y dada la lectura en estos momentos de Ebano de Ryzard Kapuscinski, me dispongo a trascribiros un párrafo o dos de éste fenomenal libro que me evoca una vida tan lejana y tan cercana a la vez. Me doy de bruces cuando el primer mundo defiende a todas luces nuestra “efectiva”, “deseada”, “mejor” civilización. Yo cuestiono.

Allá vá…No sé, si será muy largo…
“(…) Cuando todo el mundo duerme todavía, los chicos pequeños se levantan de un salto en medio de la oscuridad y corren hacia las fuentes, los estanques y los ríos en busca de agua. La tecnología moderna ha resultado ser un aliado de estos críos pues les ha regalado el bidón, plástico, ligero, barato. Hace una veintena de años, dicho bidón revolucionó la vida africana. En el trópico es la condición de supervivencia. Puesto que la canalización no es muy corriente por aquí, el agua no abunda en ninguna parte, a menudo hay que transportarla a grandes distancias, a veces a más de quince quilómetros. Durante siglos enteros habían servido para éste fin pesadas vasijas de piedra o barro. La cultura africana no conoce el transporte rodado, la gente lo lleva todo ella misma, preferentemente sobre la cabeza. Las vasijas las cargaban las mujeres, de acuerdo con el tradicional reparto de trabajo en el hogar. Además un niño habría podido levantar una vasija cómo aquellas, y en este mundo pobre en una casa, casi nunca había más que un solo recipiente.
Y he aquí que apareció el bidón de plástico. ¡Un milagro! ¡Una revolución! En primer lugar es relativamente barato (aunque en algunas casa sea le último objeto de valor) cuesta unos dos dólares. Pero lo más importante es que ¡es ligero!. Cómo también lo es que se fabrique en varios tamaños, de modo que incluso un niño muy pequeño puede transportar unos litros de agua.
¡Todos los niños la acarrean! Ahora mismo vemos un tropel de alborotada chiquillería que, jugando y dándose empujones se dirigen a una fuente lejana en busca de agua. ¡Que enorme alivio para la mujer africana, agotada hasta el límite de sus fuerzas! ¡qué cambio tan enorme en su vida!¡ Cuanto tiempo ha ganado para ella misma y para la casa!
Pero eso no es todo. El bidón de plástico tiene un número de virtudes ilimitadas. Una de las más importantes radica en que sustituye a una persona en una cola. Había que hacerla ¡allí dónde el agua se trae en cisternas durante días enteros!. Estar en la intemperie bajo el sol del trópico es una tortura. Antes no se podía dejar la vasija e irse a la sombra porque la podían robar, y era demasiado cara. Ahora en cambio, en lugar de personas, se forman cola de bidones de plástico mientras sus dueños se refugian del sol y se van al mercado o a hacer alguna visita. Al viajar por África se ven muchas de esas kilométricas y multicolores filas de bidones esperando a que aparezca el agua.
(…) Basta detenernos por un momento en alguna aldea o pueblo o incluso, sencillamente, en medio del campo, parar que enseguida nos rodeen un nutrido grupo de niños, todos indescriptiblemente harapientos. Todos con unos inimaginables andrajos que hacen las veces de pantalones y de camisetas. Como única fortuna y como único alimento, una calabaza pequeña con un poco de agua. Todo pedazo de pan o de plátano desaparecerá engullido, en un abrir y cerrar de ojos. Entre estos niños, el hambre es algo habitual, una forma de vida, una segunda naturaleza. Y sin embargo, no es pan ni fruta lo que piden.
Piden un lápiz.
Un bolígrafo. Su precio: diez centavos. Si, pero ¿de dónde sacarlos?
Y a todos ellos les gustaría ir a la escuela, les gustaría estudiar. A veces incluso van a la escuela del poblado ¡un lugar al aire libre y a la sombra de un gran mango! Pero no pueden aprender a escribir, porque no tienen con qué hacerlo. No tienen lápiz.”
Espero no haya sido muy largo. He escogido estos párrafos porque su sencillez y su lógica me han aclaparado. No es “Ebano” un libro triste. Es una compilación de vivencias en África sucedidas sor el autor y vistas de una forma realista, sin juzgar, sólo opinando con buena base de conocimiento. Es vida, a años luz de la nuestra, pero con sus creencias y sus alegrías.
No la infravaloremos, y seamos justos.

lunes, abril 16, 2007

Videos

Estoy mirando la televisión. Ohhh.... hay corte por la publicidad. Bueno, no pasa nada. No tengo ganas de hacer zapping y pierdo los ojos por el mueble donde reposa la caja tonta de la casa. Me gusta, el mueble me gusta, lo escojí con buen ojo. Es de madera gruesa, y ocupa un paño de pared. No es demasiado agobiante. Tiene estante para el vídeo y cajones para los mandos, las cintas, las pilas, los manuales de instrucción o lo que me apetezca guardar sin que se vea.

De sopetón, me apetece mirar que es lo que hay en el cajon de la derecha... me levanto y abro. Impresionante la cantidad de películas de vídeo que reposan aquí tranquilamente sin actividad ninguna. Coleccíones de mis queridos Hermanos Marx, o de Robert de Niro, o de los Monthy Pyton,... pelis en inglés que salían en el Speack Up, pelis que me gustaban de los Coen, o mi trilogía de El Padrino.... Ostras tu! y todas en formato vídeo...

Mecassundena...!!! Todas las cintas, sin excepción, se rien de mí, pues están aquí tranquilamente reposando, escondidas (acajonadas), viendo como yo no las uso, y ellas no se gastan. Estan bien aposentadas dejando el tiempo pasar, en su moemento las salvé del aburrimiento en la tienda y ahora, socarrona y maliciosamente se mofan de mí. En el estante del reproductor de películas, no hay un vídeo VHS, hay un extraplano aparetejo comprado por 50 euros que deja ver todo tipo de dvs, ya sea cutre o trascendental, ya sea tras pago a la Sgae, o directamente de las ondas de internet.

Tendré que agenciarme un vídeo VHS (menos mal que no tengo cintas Betamax) sinó las risas de las cintas serían con lloros incorporados... no quiero ni pensarlo... O quizás no. Quizás no quiera conseguir ningun aparato.

He leído hace muy poco en un libro que para renovar energías propias y cargar pilas, debemos de desprendernos de aquellos objetos que no pintan nada en nuestras vidas, que lo único que hacen es ocupar un espacio real en nuestras casas y acumular polvo.

La autora del libro apunta que estas cosas inútiles que nos empeñamos en dejar en esa estanteria, o en ese armario lo único que hacen es entorpecer la libre circulación de las buenas vibraciones y la energía positiva de nuestro hogar. Que la absorben y nos evitan nuestro propio bienestar. Así, nos anima a que, como el mal ya está hecho (en su momento ya perdimos el tiempo y el dinero, comprando semejante futilidad) ahora debemos ser fuertes y sacárnoslo de delante. Engrosar el trastero (paso previo a la final deportación al vertedero) o tras una breve-brevísima despedida, archivar el trasto a la basura. Gracias a esta valiente acción, no se nos partirá el corazón cada vez que veamos esa chorrada comprada que no nos ha hecho su avío como esperábamos, o que ya lo hizo en su momento y ahora reposa criando polillas.

Repasaba todo esos conocimientos aprendidos con la lectura del libro, y he cerrado el cajón vidiotequero. He ido volando a mi armario y rápido-sin dolor he abierto puertas y cajones, he arrambado con cuatro camisetas, dos jerseys y dos pantalones que estaban viejitos y "demodés", y han ido directamente a la bolsa de deshaucios. No he llorado, he respirado hondo y he pasado página. Qué fuerza de voluntad. Qué bien me siento!

Ahora sólo espero tener este tipo de ramalazos más a menudo y, que poco a poco, mi casa quede como las Ramblas, pero energéticamente hablando. ¡Que puedan circular libremente todo tipo de energía positiva, y buenas vibraciones!, que sean las máximas y que me repercutan en mi estado de ánimo, de salud, de felicidad sobretodo... Que por mi no quede. Y pronto tendré más espacio y menos trastos a los que quitar el polvo, ha!

Lo del vídeo VHS, está en estudio, en stand by. Si quiero alguna peli, la puedo bajar del mundo cibernético y a coste 0, están a mi disposición 24 horas al día, todos los días del año.. Y ahorro espacio. Mmmmm...

Ah! También leí, que enseguida se tienen que sacar las flores marchitas de la casa. Inducen al mal rollo, ya que quieren sobrevivir a toda costa y arrebatan con la energía existente en la estancia. Ya sabéis. Por cierto, el libro se llama "El arte de simplificar la vida". Y aunque en ocasiones, lo hubiera tirado por la ventana, me ha gustado y me lo estoy intentando aplicar. Sí.